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 Otra faceta bien distinta de este Parque Natural es la de cuenca alta del RÃo Manzanares, que brinda protección a este rÃo y todos los arroyos de los que se nutre hasta su llegada al Embalse de El Pardo. El origen de este agente modelador natural, que excava valles y barrancos en las montañas gracias a la impetuosidad de su creciente, se localiza en las cumbres de la Sierra de Guadarrama (Guarramillas 2.160 m), donde su caudal es bravo y cristalino gracias a las aguas procedentes del deshielo. Los márgenes del rÃo se ven ocupados por sendos brezos y diseminadas rocas que sirven de nido a los mirlos acuáticos que, junto a la trucha, son la especie más abundante del reino animal en la zona. A medida que el rÃo desciende y sus aguas discurren con mayor tranquilidad, el paisaje se torna más exuberante, con una gran variedad de plantas de ribera, sauces y bosques de galerÃa -abedules y choperas- cuyo aspecto cambia ostensiblemente en función de la estacionalidad. Es difÃcil saber cuál es el mejor momento para visitar el rÃo; si la primavera, con toda la bravura del rÃo y el despliegue de aves y anfibios que se produce año tras año; el verano, fresco oasis en medio del estÃo; el otoño, con su rico colorido que va desde el amarillo hasta el rojo más intenso; o el invierno, donde puede disfrutarse de una paz y soledad incomparable.
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Album fotográfico








